sábado, 21 de abril de 2018

La blanca discreta

En nuestra fauna de mariposas hay lugar para todo. Tenemos especies "brillantes", que destacan de inmediato por su forma y su colorido, y tenemos otras más "anodinas", por así decirlo, menos llamativas. Entre estas últimas contamos con varias mariposas blancas, pertenecientes a la familia de los piéridos, la más pequeña de las cuales es la discreta "blanca esbelta" Leptidea sinapsis. Esta semana he podido localizar mis primeros ejemplares del año.


La blanca esbelta es la típica mariposa de dos generaciones anuales, la primera de ellas de primavera, y la segunda de verano. Cada una de ellas vuela aproximadamente durante dos meses, y cuando desaparecen los adultos de la segunda, las orugas se desarrollan hasta pasar el invierno como pupa. Sus plantas nutricias son leguminosas de diversos géneros.


Además de ser más pequeña que las otras especies blancas, destaca también por su volar, frágil y errático, casi siempre cerca del suelo, a diferencia del volar poderoso de sus parientes. Se posa con las alas cerradas, y para libar prefiere flores con corola en tubo, como la Geranium robertianum o la Pulmonaria, donde se mete a fondo a por el néctar.


Otra característica propia de la especie es que el abdomen suele sobresalir de las alas cuando está posada. En Asturias es una mariposa distribuida por prácticamente todo el territorio, regular aunque no abundante. Su hábitat favorito son los prados floridos cerca de arroyos y corrientes de agua.


jueves, 19 de abril de 2018

Collalbas de viaje

Confieso mi debilidad por la collalba gris Oenanthe oenanthe. Yo que empecé con la observación de aves en promontorios costeros constato que es una especie que llama la atención. Para mí es casi el pájaro perfecto, con tres atractivos indudables: guapo a más no poder, en especial en plumaje nupcial, muy conspicuo y llamativo y con unos movimientos migratorios impresionantes. Ayer detecté mi primer grupo de la primavera, en Cabo Peñas, compuesto por 4 machos y una hembra.

El primero de los rasgos de los que hablaba resulta especialmente notorio en los machos, con una rabiosa mezcla de tonos gris ceniza, blanco níveo, ocre y negro azabache, y el detalle de la marcada ceja blanca sobre los ojos. La hembra, de tonos pardos en general, es mucho más discreta.



El segundo de los rasgos destaca también en seguida. La collalba gris permanece todo el rato en el suelo, o en promontorios, mostrándose casi todo el tiempo al descubierto. Por ello nos ofrece continuamente una oportunidad para admirar su belleza. Y si es con el faro de Peñas de fondo, el conjunto resulta ya perfecto.



En cuanto a las migraciones, las collalbas realizan tremendos viajes de muy largo recorrido. Es un ave muy cosmopolita, pero las que migran por la costa asturiana proceden de una franja que recorre toda África, al sur del Sahel. Desde aquí se dirigen a criar a Europa occidental, Islandia, Groenlandia e incluso las islas del NE de Canadá. Si este último fuera el caso, nuestras collalbas llevarían recorridos prácticamente 3.000 km de un viaje del que les quedaría más de la mitad.



Y qué hacen las collalbas cuando se detienen en nuestro litoral? pues por supuesto comer, alimentarse todo cuanto pueden y adquirir las reservas suficientes para afrontar la próxima etapa de su singladura, esa que les llevará muy al norte del Cabo Peñas.






martes, 17 de abril de 2018

Dos viajeras de larga distancia

Este fin de semana han coincidido en Avilés dos viajeras de larga distancia, de esas que nos hacen pensar en lo alucinante e increíble que resultan ser las migraciones de las aves, y en cómo pueden ser capaces de recorrer tan enormes distancias. En ambos casos se trata de gaviotas, cómo no, procedentes del otro extremo del Atlántico.

La primera de ellas es una gaviota polar (o groenlandesa) Larus glaucoides, que acudí a buscar al puerto de Avilés, gracias al aviso del compañero Daniel López Velasco, que fue quién la localizó. Y allí tuve la suerte de verla, nadando y picoteando en la superficie de la mar.


Por su aspecto se trata de un ejemplar de la subs. nominal, de 2º año calendario (o sea, nacida el año pasado) que procede de Groenlandia. Se encuentra por tanto a unos 3.000 km de su casa. Sin embargo se da la circunstancia de que fue anillada en Málaga el pasado invierno, por lo cual su viaje fue aún mayor, de cerca de 3.600 km. Parece haber emprendido ya el viaje de retorno.


La segunda es una vieja conocida, ya que se trata de una gaviota de Delaware Larus delawarensis, también de 2º año calendario, que lleva en Avilés ya 4 meses, desde el pasado diciembre, con especial preferencia por el estanque del parque Ferrera. La vamos a echar de menos el día que decida partir.


Esta gaviota procede de Norteamérica (es una divagante) que puede haber recorrido una distancia similar a la gaviota polar, cerca de 3.600 km, aunque en este caso de puro océano.



Aquí tenemos esquematizadas las rutas que se les presentan a ambas gaviotas de vuelta a casa. La que más difícil lo tiene es nuestra amiga Delaware, aunque lo puede conseguir sin duda. No en vano hay referencias de otros ejemplares que vuelven año tras año al mismo lugar en invierno.


sábado, 14 de abril de 2018

Llegan los estivales

El mes de abril suele suponer la partida de los últimos paseriformes invernantes en Asturias, y la llegada de buena parte de los estivales, los que llegan para reproducirse. Esta temporada lo han hecho con cierto retardo, quizá porque la primera parte de la primavera ha sido fresca y lluviosa; sin embargo ya van ocupando poco a poco sus territorios. Dos de las especies más típicas de la campiña asturiana tienen varios territorios en la zona de Verdicio. La primera es la bonita lavandera boyera Motacilla flava, de la que localicé varios machos.


La lavandera boyera es un migrante transahariano, lo que quiere decir que inverna en África al sur del Sahara. Cuenta con varias subespecies en su amplia área de cría, aquí se reproduce la subs. iberiae, endémica de la Península Ibérica, aunque también se encuentra en pequeños territorios del N de África y S. de Francia.


La segunda especie estival común en Verdicio es el triguero Miliaria calandra, ave mucho más discreta, de la familia de los escribanos. Esta mañana también localicé ya unos pocos machos cantando.


El triguero en Asturias se comporta como migrante, y tras la cría desaparece por completo (aunque unos pocos inviernos se puede ver alguno aislado). Sin embargo, no se va muy lejos, ya que invernan en otras zonas de la Península Ibérica o el N de África, donde los trigueros son residentes. Esta corta distancia hace que en ocasiones los trigueros se puedan ver ya en febrero.


domingo, 8 de abril de 2018

Pollos de azulón

A partir de la segunda quincena de marzo comienzan a aparecer las primeras familias de azulón o ánade real Anas platyrhynchos. Es esta la anátida más extendida por Asturias y la única que cría de forma regular, de hecho puede criar en casi cualquier humedal que tenga una mínima entidad. Este año de momento no han aparecido muchas, la primera en mi caso la pude localizar recién comenzado abril, en la ría de Avilés.


Se trataba de una hembra acompañada tan sólo por tres patitos, muy pocos para su pequeño tamaño. Las azulonas suelen tener polladas de 10 crías como mínimo. Quizá la mayor parte de ellos se hayan perdido, a pesar de tener tan pocos días. Hay que tener en cuenta que hay muchos peligros que acechan a estos pequeños: ratas de agua, especies invasoras como la tortuga de Florida, depredadores varios...


Los machos de azulón a veces participan en la cría, aunque la mayor parte de las veces no lo hacen. En este caso se mantenía cerca de la hembra y sus crías, aunque a una cierta distancia.



Entretanto, el resto de los machos que no ha logrado reproducirse, en realidad la mayoría dado que el número de hembras es muy inferior al de ellos, van formando grupos de solteros a lo largo de la ría.





lunes, 2 de abril de 2018

Emparejándose en invierno

La ría de Avilés se ha convertido desde hace pocos años en lugar de invernada habitual para la cerceta común Anas crecca. Esta temporada no ha sido diferente, y se pudieron contabilizar alrededor de 50 ejemplares, un número habitual, aunque inferior a la pasada, que se rozaron los 200. A finales de marzo aún quedaban unos 15, hay que tener en cuenta que la partida de los invernantes se inicia a primeros de marzo, incluso tal vez antes.


Lo curioso es que las cercetas que quedaban se encontraban ya distribuidas por parejas, permaneciendo éstas a cierta distancia una de otra. El macho y la hembra de cada pareja se mantenían siempre juntos, tanto alimentándose como reposando.



En lo referente a la reproducción, las anátidas tienen dos estrategias diferentes. Así, mientras algunas especies, como los cisnes, se suelen emparejar de por vida, la mayor parte cambia de pareja cada temporada. Estos emparejamientos se producen en los cuarteles de invierno según han comprobado desde hace tiempo diversos estudios, y por eso es posible observar en estas zonas de invernada los displays nupciales de la especie, en los cuales los machos se exhiben y giran alrededor de las hembras emitiendo reclamos característicos.


Tras el emparejamiento las parejas de cerceta permanecerán unos días más en sus zonas de invernada, como pueden verse estos días, y puede que incluso lleguen a copular. Luego partirán a las áreas de cría. En Europa el área de distribución de la especie es bastante amplia, como puede comprobarse en el mapa de la IUCN. Las cercetas invernantes en la ría de Avilés pueden provenir de cualquier punto de este área.



viernes, 30 de marzo de 2018

Machos, conviviendo

Las preciosas y populares mariagarcías, como así se conoce en Gozón a la lavandera blanca Motacilla alba, ya lucen su plumaje nupcial, caracterizado en los machos por unas notables manchas negras en la garganta y la parte superior del pecho, a modo de babero, y en la nuca. Aún no han comenzado la cría, pero pronto lo harán, ya metidos en el mes de abril.


La lavandera blanca es un ejemplo perfecto de cómo cambian los comportamientos de muchas aves en la época de reproducción frente al resto del año. Durante la cría es una especie muy territorial, defendiendo de forma agresiva el entorno del nido frente a sus congéneres. Por contra, fuera de este periodo resulta ser una especie muy sociable, soportando perfectamente la presencia de otros ejemplares a su alrededor.


Las explicaciones a estos cambios de comportamiento presentan, como ocurre casi siempre, una explicación evolutiva. La familia de los motacílidos, a la que pertenece la lavandera blanca y otras especies comunes como los bisbitas, no presenta hábitos coloniales como sí lo hacen otras aves ligadas a medios humanizados como los gorriones o los hirundínidos (aviones y golondrinas) y su modelo de cría es territorial, aunque en algunos casos las parejas formen pequeñas agrupaciones.


Sin embargo, una vez terminada la reproducción, las lavanderas blancas se agrupan en pequeños bandos en las zonas de alimentación, e incluso forman grandes dormideros, de los mayores conocidos en nuestras latitudes. Este hecho aumenta sus posibilidades de supervivencia, ya que hace más fácil por ejemplo la detección de posibles depredadores. Por eso fuera de la época de cría reprime el comportamiento territorial, y no resulta difícil detectar varios machos juntos y conviviendo, como estos que observé esta semana en el pantano de La Granda. Dentro de unos días esta convivencia será ya imposible.

viernes, 23 de marzo de 2018

Haciéndose al hombre

La paloma torcaz Columba palumbus es una columbiforme robusta, que se caracteriza por sus manchas blancas en las alas y el cuello. Su hábitat tradicional se puede definir como de ecotono, ya que gusta de vivir en zonas arboladas que bordean espacios abiertos, utilizando éstos para alimentarse y las áreas más frondosas para ocultarse y nidificar.


Sin embargo, desde finales del siglo XX esta paloma ha ido acostumbrándose de manera paulatina a la cercanía del hombre. Así, se han ido estableciendo pequeñas colonias urbanas en parques y jardines, las cuales tienen evidentes ventajas frente a sus vecinas silvestres, particularmente la abundancia de alimento, así como más posibilidades de refugio y seguramente menos predadores.


En la ciudad de Avilés pueden observarse unas cuantas torcaces repartidas por los parques urbanos, a las cuales corresponden estas fotos. Su espectro alimenticio es muy variado, desde bayas y semillas o brotes como materia vegetal, hasta pequeños insectos o lombrices como materia animal. Para la captura de lombrices aprovecha sobre todo los días lluviosos, en los que pueden extraerlas mejor gracias a que la tierra está más blanda.



jueves, 15 de marzo de 2018

Nuevas invernantes

Muchas aves van cambiando sus costumbres a lo largo del tiempo, transformando alguno de sus hábitos de vida. Así, pueden modificar sus rutas migratorias, colonizar nuevas zonas de cría o seleccionar áreas alternativas de invernada. Un ejemplo de esto último lo representa el aguililla calzada Hieraaetus pennatus.


La calzada es una rapaz tradicionalmente migradora, que en Europa se comporta como migrante transahariana. Presenta 2 áreas principales de cría, en torno al SO de Europa y N de África la primera, y el E del Mediterráneo y Rusia la segunda. Estas poblaciones pasan el invierno en África al sur del Sahara, como se puede ver en el mapa de la IUCN para la especie.


A finales del s. XX, sobre todo a partir de los años 80, se empezaron a observar ejemplares invernantes en la Península Ibérica, sobre todo en el sur y el mediterráneo, aunque parece ser que antes incluso comenzó a hacerlo en las Baleares. Son aún una pequeña parte de la población, pero parece que va en aumento. Este invierno último también se ha detectado en Asturias, con un par de ejemplares en torno a Gijón, detectadas por mis compañeros Yoli y Laure, o la que ilustra las fotos de esta entrada, que yo mismo pude observar en torno al pantano de Trasona a finales de febrero.


No es seguro que este ejemplar haya invernado por la zona, aunque sí muy probable. Las ventajas de este comportamiento son evidentes, ya que estas águilas se ahorran los viajes de ida y vuelta cruzando el peligroso desierto del Sahara, y además pueden llegar antes a sus zonas de cría. Los riesgos también están claros, ya que aunque la calzada es una rapaz bastante generalista, la disponibilidad de presas en invierno es mucho menor para los ejemplares que se quedan que para los migrantes. Estos, al fin y al cabo, viajan junto con las aves que han aprendido a cazar aquí.

domingo, 11 de marzo de 2018

De octubre a marzo.

El mes de marzo marca el final del invierno, y es el tiempo de partida de la mayor parte de las aves paseriformes que llevan con nosotros ya una buena temporada. Por ejemplo en los eriales de Verdicio ya quedan sólo unos pocos ejemplares de escribano palustre Emberiza schoeniclus, la mayor parte de ellos hembras o juveniles.


El tiempo de estancia de los paseriformes invernantes en Asturias, llegados de otras zonas del continente europeo, suele ser coincidente en la mayoría de las especies, desde octubre hasta marzo. No todos los ejemplares permanecen durante todo ese periodo, evidentemente, pero sí son los meses en que mejor se detecta la llegada y partida de estas pequeñas aves, como es el caso también del bisbita pratense Anthus pratensis. En esta especie podremos registrar también bandos en abril que seguramente estarán en migración activa.


Otro caso típico es el de la lavandera blanca de la subespecie inglesa, la lavandera enlutada o pía Motacilla alba yarrellii. Ahora además la podemos distinguir mejor porque ya ha mudado a su precioso plumaje nupcial, en el que destacan los tonos negro azabache. En marzo se vuelve más notoria porque muchos ejemplares en migración se detienen en Gozón antes de dar su último salto a sus lugares de cría en las islas británicas.



lunes, 5 de marzo de 2018

Del norte, y al norte.

La semana pasada tuvo lugar en buena parte de Europa una notable ola de frío, la más importante de este invierno y quizá también de los últimos años. Algunas aves son especialmente sensibles a estas circunstancias climatológicas especiales, destacando sin duda el chorlito dorado Pluvialis apricaria. Así, durante unos días cientos de aves de esta especie se pudieron observar a lo largo del litoral asturiano.



Estos bandos que se registraron durante estas fechas se encontraban aquí sin duda huyendo de los extremos fríos europeos. Aunque más bien se puede decir que huyen de la nieve y el hielo que cubren los campos donde invernan, y que les impide alimentarse adecuadamente. Los principales lugares de refugio en el concejo de Gozón fueron el Cabo Peñas y la playa de Bañugues, donde pude tomar estas fotos.



Lo curioso del caso es que la ola de frío de este invierno ha sido bastante tardía. Así, estos chorlitos dorados que vienen del norte han coincidido geográficamente con otros congéneres que iban hacia el norte, viajando desde sus áreas de invernada, probablemente en zonas más al sur de la Península Ibérica. Tal es el caso de un grupo de unas 50 aves que llevaba ya más o menos dos semanas en zonas de labrantío del Cabo Peñas.







miércoles, 28 de febrero de 2018

Picogordos, pasando el invierno

El gran protagonista de la temporada ornitológica que está terminando ha sido sin duda el entrañable picogordo Coccothraustes coccothraustes. Habitualmente escaso en Asturias en cualquier época, el año pasado, a mediados del otoño, cientos de ellos, quizás unos pocos miles, llegaron a nuestro territorio en una arribada sin precedentes.


Una parte de los picogordos que llegaron en otoño se han quedado aquí a pasar también la estación invernal. Y para ello han tenido que buscarse la vida. El picogordo es un fringílido especializado en la ingesta de semillas, y éstas no son abundantes en invierno en Asturias. Por ejemplo este macho, que lleva varios días en los parques de Avilés se alimentaba este fin de semana de las semillas de magnolio caídas en el suelo.




La dieta de los picogordos llegados a Asturias ha ido variando mucho en estos meses, en función de los recursos existentes. Así, en otoño se podían ver en torno a las matas de espino albar, cuyas rojas bayas constituyeron su sustento principal, hasta que se agotaron. En la misma ciudad de Avilés yo mismo pude detectar un pequeño grupo en las espineras que crecen en la senda de La Magdalena.


En la búsqueda continua de estos recursos alimenticios se han ido desplazando por Asturias. Es bastante probable que los ejemplares que están ahora en los parques avilesinos sean los mismos que llegaron en otoño a La Magdalena, después de todo ambos enclaves están muy próximos.


Ya en unos pocos días los picogordos se irán. Su época de cría se inicia ya en marzo en muchos lugares, en los más norteños en abril. No existen datos acerca de su reproducción en Asturias, pero ya puestos, quién sabe si este año 2018 será el primero.